Azar o destino, suerte o fortuna

Cuando se es aficionado a los juegos de azar, hay una pregunta recurrente y es: ¿realmente existe la suerte? ¿se puede tener control sobre ella? Para muchos la respuesta es afirmativa, y la razón está dada porque se encuentran atrapados en el encantador embrujo de los juegos de azar. Estas personas son a las que hemos rotulado con el nombre de “jugadores patológicos”, que no es más que un trastorno en el autocontrol de los impulsos.

Su característica principal está en el comportamiento frente al juego y que altera su vida cotidiana. Sus pensamientos están continuamente relacionados con la forma de conseguir los recursos para seguir jugando. Y, dentro de sus principales síntomas se encuentran: la dificultad para vencer el impulso de jugar, irritabilidad al momento de terminar un juego, sensación de alivio cuando están jugando, entre otras.

El secreto para disfrutar de la “buena suerte”, está en la constancia y el trabajo incansable por alcanzar aquello se tiene como objetivo. Significa abandonar los pensamientos relacionados con el juego y optar por fijar objetivos en los proyectos de la vida real. Tomar conciencia de las capacidades y enfocarlas en conseguir los objetivos trazados.

Es necesario creer, porque el poder es generado por el deseo de lograr un objetivo. Se tiene el poder de provocar aquello que se piensa. Una vez pronunciados nuestros deseos, se generan una serie de circunstancias favorables para el cumplimiento de aquello que se cree y se decreta. Si se tiene claro qué es lo que se quiere, es muy fácil dirigir la atención y llevar a feliz término el deseo.

Este es el camino inicial para abandonar las patologías del juego compulsivo. Ayudado con una buena actitud y el compromiso firme de mantener una disciplina continua y la perseverancia a la hora de enfrentar las situaciones adversas.

La capacidad de reconstruir lo que muchos llaman “destino” tiene mucho que ver con la resiliencia, que no es otra cosa que la fuerza que tenemos impresa en nuestro carácter y que se puede desarrollar, cambiando los hábitos y las creencias. Generando metas alcanzables que se irán convirtiendo en el aliciente para continuar con el proyecto.

Trabajando en pro de la “buena suerte” y observando con atención el valor que se ha dado a los juegos de azar, aprendiendo de las circunstancias, manteniendo la fuerza del propósito marcado y el coraje para alcanzar el objetivo, se pueden destruir todas las creencias equivocadas que se tienen sobre la suerte, la fortuna, el éxito y los juegos de azar.

Si con tus propias fuerzas no consigues abandonar el juego compulsivo, busca el apoyo y la ayuda de un profesional. Es necesario.