Consecuencias del problema de juego

El problema de juego puede causar al jugador dificultades no sólo financieras sino emocionales y físicas, tanto en el jugador como en su entorno familiar. Son muchas las excusas o circunstancias que llevan al jugador a no parar: si tuviera dinero, mi suerte cambiaria; no hay forma de pagar mis deudas, tengo que seguir jugando; no puedo pedir ayuda, esto no es malo.

La mayoría de las personas con problemas de juego, no tienen el control sobre el dinero que invierten en apuestas, ni sobre el tiempo que pasan en la casa de apuestas, el casino o el ordenador haciendo apuestas online; hacen caso omiso a sus responsabilidades, niegan tener un problema que requiere solución.

Las personas que juegan en exceso generan sentimientos contradictorios con referencia a sus hábitos de juego. Tienen conocimiento de los problemas que causan a sus familiares y amigos. Los agobia la angustia, se vuelven ansiosas y es muy común que lleguen a odiarse a ellas mismas. No obstante, su necesidad de apostar es tan fuerte que no pueden resistirse. Llegan a pensar que muy pronto serán recompensados y el premio que esperan llegará.

Generalmente, prometen dejar el juego, y en realidad es la primera de muchas mentiras que dirán para que sus allegados no descubran el grave problema que tienen. Terminan alejándose y hasta escondiéndose de sus familiares y amigos para ocultar las consecuencias de su juego excesivo. Manteniendo viva la esperanza de que pronto recibirán una ganancia extraordinaria y podrán demostrar que no son perdedores y que pueden enfrentar su problema.

El hábito de jugar en exceso, no puede enfrentarse solo. Es necesario buscar asesoría de un especialista que sirva de guía y ayude en la solución de los problemas a largo plazo.

El estrés provocado por el juego excesivo, va creando sentimientos de ansiedad y depresión que derivan en dificultad para dormir, impide pensar con claridad y complica la posibilidad de resolver los problemas. La cotidianidad se puede ver afectada por una fuerte depresión que se manifiesta con síntomas como: pérdida de interés en las labores cotidianas, enojo, irritabilidad, falta de ánimo, problemas de sueño, falta de apetito, sentimientos de culpa, desinterés por el sexo y otros tantos que lo llevan hasta a pensar en suicidarse.

En estos casos se hace necesario la ayuda de un profesional de la salud, pues, cuando el problema está muy arraigado, podría requerir un tratamiento que incluya medicamentos y asesoría psicológica.

Es mayor el índice de suicidios en personas con adicción a los juegos de azar, como también en los familiares cercanos. Viéndose más afectadas aquellas personas que tienen enfermedades mentales o que tienen además inclinación al alcoholismo.

Las consecuencias del problema de juego, son muchas y se presentan de diversas maneras. La mejor forma para evitar caer en estas patologías está en la moderación y en realizar otras actividades que generen distracción, entretenimiento y esparcimiento de naturaleza sana y familiar. Buscar ayuda a tiempo y estar atento a los síntomas para manejarlos oportunamente.