La emoción de apostar

En la actualidad es muy fácil apostar sin salir de casa. El internet ha facilitado esta tarea, es inmensa la cantidad de casinos y juegos de azar en línea que surgen diariamente y apostar, es ahora, una actividad muy común entre personas de todos los estratos socioeconómicos. Las máquinas tragamonedas, las apuestas deportivas, los casinos, las tarjetas de raspa y gana, las loterías, se pueden encontrar ahora en internet y en los casinos online.  Las más populares, ahora mismo, son las apuestas deportivas, que mueven en todo el mundo, más del 40% de las apuestas en internet.

Apostar por dinero es muy emocionante y generan una sensación que puede ser indescriptible. Comienza a fluir la adrenalina por el cuerpo y ya no se puede parar; esta es una reacción normal, al ganar una apuesta el sistema límbico se activa en el cerebro liberando dopamina, provocando una sensación de placer.

La dopamina liberada en el cerebro es la explicación fisiológica del por qué apostar por dinero, gusta tanto. Aunque las razones psicológicas son algo complejas de entender por qué se disfrutan tanto los juegos de azar, incluso si se pierde. Lo más sorprendente es que la motivación principal no es la de ganar dinero.  Aunque la motivación varía de una persona a otra y puede depender de la edad, el sexo y su capacidad económica.

A las personas les gusta mostrar sus habilidades y se divierten presumiendo de ellas. Es por ello que el póker es el preferido entre los jóvenes, porque para ganar es necesario desarrollar habilidades específicas y sofisticadas.

Es parte de la naturaleza humana el deseo de competir y buscar emociones, lo malo es que esta búsqueda puede convertirse en una compulsión. El número de jugadores ha aumentado en el mundo y también aumenta, exponencialmente, el número de jugadores que padece una adicción.

La adicción al juego es una forma de luchar con situaciones emocionales tan complicadas como la culpa, la ansiedad o la depresión. Tratando de escapar a estos sentimientos, algunas personas se involucran en juegos de azar y apuestas.  Los trastornos de juego compulsivo inician cuando el jugador cae en una “mala racha”; cuando se está ganando en el juego, todo es diversión y alegría y no existe ningún problema aparente, pero, al momento de enfrentar la derrota, confluyen las emociones negativas que afectan la conducta.

Los juegos de azar son una inversión y deben controlarse de forma racional no emocional. A pesar de las explosiones de adrenalina, los juegos de azar se pueden asumir como un entretenimiento.

Medir la valía de una persona a través del dinero ha llevado a creer que los jugadores de póker, son glamurosos y pueden llegar a ser estrellas. Cuando en realidad, son las habilidades matemáticas las que han llevado a estos jugadores a adquirir el atributo de celebridad.

Los casinos y las casas de apuestas invierten mucho en aprovechar este comportamiento para atraer y retener a las personas, creando ambientes agradables y acogedores, además de atractivas promociones.

Siempre está presente un impulso psicológico en el deseo de apostar y recibir una recompensa económica por ello. Si se mantiene una relación saludable con el juego, no existe la necesidad de reflexionar mucho en las razones por las que es tan divertido apostar.