La pasión por los juegos de azar inunda los sentidos.

Desde la prehistoria hasta la época moderna el hombre ha querido conquistar lo que no tiene, incursionar en nuevas aventuras y tener el poder que le permita destacarse, lucrarse y dominar el mundo. Por eso la pasión por los juegos de azar se ha convertido en una herramienta psicológica que fuera de divertir, motivar y ocupar los espacios de ocio, es capaz de inundar los sentidos, de tal forma que el ser humano pueda darle rienda suelta a una mezcla de emociones que va desde los miedos, frustraciones, dudas, hasta la alegría, el reconocimiento y la recompensa.

La pasión por los juegos ha sido cuestionada desde principio de los tiempos, sin embargo, las sensaciones que genera el retar la suerte, convertirse en ganador, tener reconocimiento, divertirse y obtener ganancias, ha conquistado la atención de la humanidad en todas las generaciones, clases sociales, razas y estamentos gubernamentales, ya que a pesar de las prohibiciones se debe reconocer que el azar hace parte integral de una sociedad.

La magia de los juegos de azar atrae a la humanidad.

El hombre ha buscado la fortuna en mesas de juego, esperando lograr hazañas que le representen grandes beneficios económicos, honor y respeto. Por eso, desde la antigüedad los lugares de juego formaban un ambiente mágico donde los desheredados se ilusionan con la fortuna que quieren alcanzar y los grandes apostadores hacen ostentación de su riqueza, todo esto denota que la magia y el azar hacen parte integral de la cultura de un pueblo.

Los juegos de azar hacen parte de la historia, ya que han existido épocas de abundancia y de decadencia donde el hombre refleja su estado de ánimo apostándole a la suerte en los juegos de azar.  La existencia del dinero y la posibilidad de obtenerlo hace que aparecen emociones que son capaz de tornar el temperamento de un hombre afable en hostil al perder y por el contrario trasformar a un hombre amargado en un ser que irradia alegría al ganar.

Los jugadores de los casinos físicos y online hacen alarde de sus grandes habilidades en el juego, pero en muchas ocasiones la pasión por el juego los hace solicitan ayuda extra con artilugios y fetiches que les ayude en una forma mágica a conquistar los mejores premios. Los brujos, adivinos y pitonisas inundan los sentidos de los jugadores con predicciones, sortilegios y rituales que según ellos les hará cumplir sus mayores deseos.

Los resultados de los juegos de azar son impredecibles, pero los jugadores desafían el albur buscando satisfacción y recompensa. Por eso las casas de juego y muchas instituciones a nivel mundial han tratado de hacer campañas que motiven el juego responsable y la pasión por el juego controlado, acogiendo a los jugadores en un entorno de diversión y recompensas, en las cuales no se involucre en forma exponencial la independencia, determinación, control mental y la capacidad para saber cuándo retirarse, antes que se afecte la integridad física, mental, familiar, social y financiera.

Llenar los sentidos de grandes emociones con los juegos de azar es deslumbrante, sin embargo, nunca se debe perder el control del juego, de tal forma que entrar en el mágico mundo del azar, sea siempre una grata aventura.